¿Sabías que tu intestino y cerebro están conectados?
Veremos què relación hay entre la microbiota intestinal y el funcionamiento cerebral.
En 1683, Anton van Leeuwenhoek, habló por primera vez de unos “animáculos” que había visto en el tracto gastrointestinal a través del microscopio. Hoy se conocen como microbiota intestinal.
La microbiota intestinal es el conjunto de microorganismos que habitan en el intestino. Se estima que está formada por 100 billones de microorganismos y la mayoría se encuentra en el colon.
¡Tenemos más bacterias que células!
La microbiota intestinal está directamente conectada con el cerebro a través del intestino y su equilibrio es fundamental para gozar de una buena salud mental.
Pero, ¿Qué es el microbioma intestinal?
El microbioma intestinal es el conjunto de microorganismos intestinales, sus genes y sus metabolitos activos (sustancias producidas por los microorganismos y que afecta de forma directa las funciones de la persona ).
La formación de la microbiota intestinal se inicia en la concepción y alcanza su madurez a los 2 años de vida. El periodo perinatal es crítico: los hábitos maternos durante el embarazo, el tipo de parto si es parto normal el bebé consigue la mayor fuente de microorganismo a través del canal de parto y el tipo de lactancia son los factores más influyentes.
A lo largo de la vida existen diferentes factores que pueden modificar la microbiota disminuyendo su variedad y cantidad, entre estos factores son : una dieta basada en alimentos procesados, azúcares, grasas no saludables, exceso de proteína, infecciones, uso de antibióticos, estrés, contaminación ambiental, higiene excesiva y consumo de sustancias tóxicas como el tabaco, alcohol o las drogas ilegales.
Dentro de los microorganimos que más predominan en el intestinos son: Firmicutes (Lactobacillus y Clostridium), Bacteroidetes (Bacteroides y Prevotella) y, en menor medida, Actinobacterias (Bifidobacterium). Los 3 son fundamentales en la determinación de los estados de eubiosis (microbiota intestinal saludable) y disbiosis (alteración de la microbiota intestinal).
En el fondo una microbiota sana es aquella que es diversa, estable, funcional y simbiótica.
¿Qué funciones tiene?
La microbiota intestinal tiene funciones cerebrales, digestivas, inmunitarias, metabólicas y endocrinas, destacando:
- Digestión.
- Síntesis de vitamina K, B5, B8 (biotina) y B9 (ácido fólico). También produce B12 pero esta no está disponible para el organismo (necesita el ácido del estómago para separarse de sus proteínas y unirse al factor intrínseco para formar un complejo absorbible por el intestino delgado).
- Mantenimiento de la integridad de la mucosa intestinal.
- Absorción intestinal de hierro, calcio y magnesio.
- Regulación de aminoácidos como triptófano o glutamina.
- Modulación del sistema inmunitario.
- Reducción de los niveles de glucosa y colesterol.
- Metabolismo energético, regulación de la lipogénesis y oxidación de ácidos grasos.
- Síntesis de neurotransmisores.
Eje microbiota intestinal – intestino – cerebro
La microbiota intestinal está directamente conectada con el cerebro, evidencia científica demuestra su influencia sobre el comportamiento humano, todo esto se debe a las multiples conexiones neuronales entre ambos.
El nervio vago
El nervio vago es el encargado de la conexión directa entre intestino y cerebro. De esta manera la microbiota ejerce una influencia sobre las funciones cerebrales.
Estudios demuestran que la administración de probióticos para regular la microbiota puede cambiar el estado anímico de la persona.
Neurotransmisores y hormonas
Parte de la influencia de la microbiota intestinal sobre el cerebro radica en su capacidad para producir neutransmisores (serotonina, dopamina, GABA, norepinefrina, acetilcolina y cortisol) y aminoácidos (triptófano) implicados en el funcionamiento cerebral.
Cuando la microbiota está alterada se produce un desequilibrio en estos neurotransmisores dando pie a diferentes síntomas y patologías.
Cabe destacar que el GABA y la serotonina producidos en el intestino no pueden atravesar la barrera hematoencefálica. Sin embargo, los ácidos grasos de cadena corta liberados por las bacterias intestinales sí pueden hacerlo y modular los niveles de GABA en el sistema nervioso central. Además, el triptófano (precursor de serotonina) producido por las bacterias intestinales también puede atravesar la barrera hematoencefálica.
Permeabilidad intestinal
La disbiosis supone un aumento de la permeabilidad intestinal que incrementa el paso de sustancias tóxicas a través del intestino. Dichas sustancias activan nuestro sistema inmune liberando citoquinas pro inflamatorias que, tras alcanzar el cerebro a través del nervio vago, alteran diversas funciones cerebrales generando diferentes trastornos mentales.
La conexión intestino – cerebro es fácil de entender si observamos que la mayoría de trastornos mentales cursan con sintomatología intestinal y que la mayoría de personas con trastornos digestivos padecen algún trastorno mental como depresión o ansiedad.
La microbiota intestinal es clave en los trastornos mentales
La microbiota intestinal juega un importante papel en el desarrollo de trastornos mentales como depresión, ansiedad, alzheimer, parkinson, trastorno obsesivo compulsivo, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos del espectro autista, esclerosis múltiple y epilepsia.
Si nos vamos a los trastornos del espectro autista, podemos observar que el 50% de quienes lo padecen manifiestan problemas gastrointestinales.
Además, tienen una mayor permeabilidad intestinal y su microbiota es diferente.
Otro ejemplo lo encontramos en adultos o niños con trastorno obsesivo compulsivo que tienen una menor cantidad de GABA y serotonina. Ambos son producidos por las bacterias intestinales y se ha visto cómo la modulación de la microbiota intestinal con probióticos mejora el trastorno.
El papel de los probióticos en la salud mental
Según afirma la OMS, los probióticos son “microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio a la salud del que los toma”.
En dosis adecuadas de probióticos y utilizando de forma específica ciertas bacterias se puede aumentar los niveles de triptófanos que permite la producción de serotonina, GABA que reduce niveles de cortisol secretados por estrés o ansiedad, también puede disminuir la depresión.
Resumen
Nuestro microbioma ayuda a determinar cuánta energía extraemos de la comida.
Influye en cómo nuestros niveles de azúcar en sangre responde a distintos alimentos.
Estos microbios tienen comunicación directa con nuestro cerebro a través del nervio vago.
Producen hormonas relacionadas con el apetito y neurotransmisores que podrían influir en nuestras ansias y comportamientos.
El eje intestino-cerebro es una conexión crucial que destaca la importancia de una microbiota intestinal equilibrada en la salud mental. Condiciones como el TDAH, la depresión, y la ansiedad están profundamente influenciadas por la microbiota, que regula neurotransmisores vitales como la serotonina y el GABA. Modificar la microbiota a través de probióticos y una alimentación adecuada puede tener efectos positivos en el bienestar emocional. Por ello, es fundamental cuidar nuestra microbiota intestinal para mantener un equilibrio mental y emocional saludable.
Bibliografía
- (https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6123886)
- (https://www.neurologia.com/articulo/2018223)
- (http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-75312020000200016)
- Mosley, Michael. (2017). cómo nuestro microbioma nos influye y cómo podemos nosotros influir en él. Ediciones Omega.




